Helloween en Lima: 40 años de historia, emoción y calabazas en el Parque de la Exposición
Una tremenda cola en los alrededores del Parque de la Exposición marcaba desde temprano lo que sería una noche especial. Grandes, nuevos y viejos personajes de la escena metalera limeña volvían a encontrarse después de 15 años para recibir nuevamente a Helloween en la ciudad de Lima, precisamente en el mismo lugar que vio a la banda por primera vez en nuestro país.
Pero esta vez había algo diferente.
Helloween regresaba celebrando 40 años de carrera y con una formación que, después de múltiples cambios a lo largo de su historia, ha conseguido reunir nuevamente a tres de sus voces más importantes: Andy Deris, Michael Kiske y Kai Hansen.
Una reunión que no solo funciona sobre el papel. Sobre el escenario, los tres han sabido encontrar un equilibrio entre sus diferentes épocas, personalidades y estilos, construyendo una versión de Helloween capaz de recorrer buena parte de su extensa historia.
Y Lima fue testigo de ello.
15 años después, el reencuentro
El Parque de la Exposición lució completamente repleto. Entre el público podían encontrarse varias generaciones: seguidores que acompañan a Helloween desde los años ochenta, adultos que llegaron junto a sus hijos, jóvenes que veían a la banda por primera vez y también quienes, como nosotros, ya habían vivido aquel primer encuentro con Helloween en Lima.
La diferencia era evidente.
Si en aquella primera visita Kai Hansen invitaba al público a acercarse hacia adelante porque el espacio todavía tenía sectores vacíos, esta vez la historia fue completamente distinta. El recinto estaba lleno y la expectativa por volver a escuchar los clásicos de la banda se sentía desde mucho antes de que comenzara el espectáculo.
Programado inicialmente para las 8:00 p. m., el concierto comenzó aproximadamente a las 8:45 p. m. Las luces finalmente se apagaron y, después del tradicional intro, “March of Time” abrió el camino hacia un recorrido por cuatro décadas de historia.

Un viaje por cuatro décadas
Desde los primeros minutos quedó claro que no se trataba simplemente de un concierto para presentar un nuevo álbum. Helloween llegó a Lima dispuesto a repasar su historia.
“Future World” fue uno de los primeros grandes momentos, con las voces de Michael Kiske y Andy Deris alternándose y demostrando por qué esta formación ha conseguido mantenerse tan sólida.
Luego llegaría “Hey Lord!”, con Andy Deris tomando protagonismo y representando una etapa fundamental de la historia de la banda.
Pero uno de los momentos más esperados llegó cuando Kai Hansen tomó nuevamente la batuta para regresar a los primeros años de Helloween.
“Heavy Metal (Is the Law)” y, especialmente, “Ride the Sky”, devolvieron al público a la época de Walls of Jericho. Fue probablemente uno de los segmentos más pesados y agresivos de toda la noche.
Y allí apareció uno de los pequeños problemas de la jornada: el Parque de la Exposición no necesariamente se prestaba para que el público pudiera vivir esos temas como realmente quería.
La gente quería poguear.
Quería saltar.
Quería moverse.
Pero las condiciones del recinto terminaron limitando esa experiencia. En muchos casos, el mosh tuvo que transformarse en movimiento de cabeza, saltos desde el propio lugar y una especie de moshing improvisado entre espacios reducidos.

Los himnos que no podían faltar
Helloween hizo un repaso principalmente por su etapa más emblemática, aquella relacionada con los discos Keeper of the Seven Keys, pero sin dejar de lado diferentes momentos de su extensa discografía.
Canciones como “Eagle Fly Free”, “Dr. Stein” y “Future World” hicieron que el público cantara prácticamente cada palabra.
Y si hablamos de “Dr. Stein”, la puesta en escena volvió a demostrar que Helloween no solamente apuesta por la música.
Las pantallas gigantes se convirtieron en parte fundamental del espectáculo. Cada canción tuvo su propio universo visual, con las clásicas calabazas y mascotas de Helloween apareciendo constantemente, además de referencias a videojuegos, arcades y diferentes elementos gráficos que acompañaban perfectamente cada tema.
El resultado fue un espectáculo visualmente muy trabajado.
Las luces estuvieron muy bien manejadas y la producción multimedia aportó una dimensión adicional a las canciones. No se trataba simplemente de colocar una pantalla detrás de los músicos: el contenido cambiaba y acompañaba cada momento del show.

Un momento acústico para bajar las revoluciones
Después de la intensidad de los clásicos, llegó uno de los momentos más emotivos de la noche.
El formato acústico permitió ver otra faceta de la banda, con Michael Kiske y Andy Deris compartiendo protagonismo junto a Kai Hansen.
Entre los momentos especiales apareció “Yesterday”, de The Beatles, además de un pequeño guiño a Iron Maiden, antes de llegar a “A Tale That Wasn’t Right”.
Fue una pausa necesaria dentro de un concierto de más de dos horas y permitió que el público disfrutara de las voces de Kiske y Deris desde una perspectiva mucho más íntima.
La producción también merece un reconocimiento especial.
Helloween llegó con un espectáculo diseñado para una gira de grandes dimensiones y la producción local tuvo que adaptarse a las disposiciones requeridas por la banda.
El escenario estuvo acompañado constantemente por pantallas, iluminación, efectos de fuego y pirotecnia.
Hacia el final, los efectos de fuego y las chispas acompañaron uno de los momentos más espectaculares del concierto. Y, como no podía ser de otra manera tratándose de Helloween, las clásicas calabazas también tuvieron su momento, con globos lanzados hacia el público antes de la despedida.
Todo esto ayudó a construir una experiencia que fue mucho más allá de simplemente escuchar una colección de canciones.
Una noche para varias generaciones
Quizá uno de los aspectos más importantes del concierto fue precisamente observar al público.
Helloween consiguió reunir a varias generaciones de seguidores del metal.
Padres junto a sus hijos. Seguidores que estuvieron presentes en la primera visita de la banda a Lima. Jóvenes que estaban viendo a Helloween por primera vez. Personas que crecieron escuchando Keeper of the Seven Keys y otras que descubrieron a la banda muchos años después.
Todos terminaron compartiendo el mismo espacio.
Y eso es probablemente lo que mejor representa esta nueva etapa de Helloween: una banda que ha atravesado cambios, separaciones, diferentes formaciones y distintas etapas musicales, pero que actualmente consigue reunir a piezas fundamentales de su historia sin que ninguna parezca estar fuera de lugar.
Andy Deris, Michael Kiske y Kai Hansen funcionan juntos.
Y funcionan muy bien.
El merchandising
En cuanto al merchandising, hubo una amplia variedad de polos, poleras, gorras y otros productos relacionados con la banda.
Un detalle que llamó la atención es que la mercadería disponible en el recinto no correspondía directamente al merchandising oficial de la banda, aunque sí se trataba de productos licenciados.
Más allá de ello, la variedad permitió que los seguidores pudieran llevarse algún recuerdo de esta celebración por los 40 años de Helloween.

En conclusión, la presentación de Helloween en Lima fue una noche cargada de nostalgia, emoción y grandes himnos.
Un concierto de más de dos horas que recorrió diferentes etapas de la carrera de la banda y que tuvo como principales protagonistas a tres voces que forman parte fundamental de su historia: Michael Kiske, Andy Deris y Kai Hansen.
La elección del repertorio permitió disfrutar tanto de los clásicos de Keeper of the Seven Keys como de diferentes etapas posteriores, además del regreso a los primeros años de la banda a través de Kai Hansen.
Si hubiera que señalar un punto negativo, sería principalmente el espacio. El Parque de la Exposición no terminó siendo el escenario ideal para un concierto de esta magnitud, especialmente durante los momentos más pesados, donde el público necesitaba mayor libertad para saltar, poguear y vivir las canciones de una manera mucho más intensa.
Pero incluso con esa limitación, Helloween consiguió lo más importante: emocionar.
Después de 15 años, la banda regresó a Lima y volvió a encontrarse con un público que demostró que sus canciones siguen atravesando generaciones.
Helloween en Lima: 40 años de historia, tres grandes voces y una noche que quedará en la memoria del metal peruano.
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