Barcelona Rock Fest 2026, una descarga de metal con algunos vencejos
No hay quejas. Un festival (celebrado el 3, 4 y 5 de julio) bastante bueno; hubo sentimiento. Gente joven y gente de peso saltó, gritó, cantó. Lo vimos en varios recitales, se vio con fuerza en Megadeth, Helloween y Napalm Death. Cada atardecer, con el sol golpeando frentes y pescuezos, fue placentero. Incluso los vencejos del cielo alto que en estas fechas vuelan la ciudad parecieron llenarse de curiosidad y bajar hasta unos metros por encima de los escenarios, mientras guitarras poderosas reventaban los parlantes, mientras se oían los cantos detonadores. Ya solo por ese simple hecho hemos quedado en llamarlos vencejos metaleros, los vencejos de metal.







En mi caso el pescuezo se me reventó con Megadeth. Esto fue la primera noche, el día más largo para la prensa. Megadeth quebró corazones y encendió la piel con sus clásicos y con nuevos temas de su último álbum. Detrás de mí niñas de no más de 18 saltaban emocionadas, extasiadas; coreaban “Peace Sells But Who’s…” o “Megadeth, aguante Megadeth”. Los veteranos aguardaban la locura, algo más silenciosos, como acechando una presa. La presa llegó en forma de Sweating Bullets, Hook In Mouth y Holy Wars. Lo digo de este modo porque, cuando sonaron estas, estalló el pogo. Hubo tropezones, sacadas de mierda, caricias alegres.
La melodía de Helloween transportó a muchos como a un paraíso dorado. Oír Hey Lord!, I want out o Halloween era como haber vuelto a la infancia o a la adolescencia. Allí estaban los cantantes-leyenda, Deris y Kiske. Según nuestra percepción, ellos y los músicos lo dieron todo; si no vimos sus gargantas fue porque no tenemos una vista super aguda. Había que mantener solo la atención, mirar las pantallas inmensas, oír la música, y sentir. En una palabra, fue feeling.
Napalm Death, tan queridos. Abrieron cabezas con la desgarradora voz de Barney. Pinta de bonachón, pantalón de tirantes, dio mensajes que apelaron a la paz y al amor. Ese grindcore que ejecutan tan bellamente… puede ser una forma de despertar. Despertaron todos los que los vieron, los sentidos plenos y abiertos, para recibir Suffer the Children, Scum, You Suffer. Alejen la homofobia, el racismo de sus cabezas, dijo en un momento Barney, lo dijo más o menos así, según lo que pude entender. Y la gente, como no podía ser de otro modo, ovacionó, aplaudió.



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