Uada y Cradle of Filth en Lima: Black Metal Melódico que estremeció la ciudad capital

Uada y Cradle of Filth en Lima: Black Metal Melódico que estremeció la ciudad capital

No cabe duda de que el black metal, en su faceta más melódica, se nutre de sangre nueva y de mentes abiertas con buenos oídos.
La noche de ayer tuvimos en Lima a una de las bandas más importantes y emblemáticas del mainstream mundial. Sí, hablamos de Cradle of Filth, una agrupación que salió del underground para convertirse en un verdadero referente dentro del metal. Y aunque hoy son parte habitual de los grandes festivales europeos, en Sudamérica el nombre Cradle of Filth sigue siendo sinónimo de respeto.

A pesar de que en esta gira Dani Filth tuvo que enfrentar la baja de ciertos músicos apenas iniciada la travesía, quedó demostrado el profesionalismo de la banda para salir adelante y cumplir con cada fecha. Ya lo vieron en Brasil, Uruguay, Argentina, Chile y ahora fue el turno de Perú.

Ahondar en la eterna discusión sobre si Dani es el “villano” o el “héroe” de la película sería redundar. Lo cierto es que anoche lo importante fue el concierto.

La oscuridad de Uada en el escenario

Como pocas veces, el show empezó puntual. A las ocho en punto, los norteamericanos de Uada tomaron el escenario. Una banda que personalmente tenía en mi lista pendiente, y cuya unión con Cradle en este tour fue un acierto, ya que años atrás me los había perdido a ambos.

El inicio fue sombrío: el recinto a oscuras, una tenue luz y los encapuchados entrando en silencio, listos para atacar directo y sin concesiones. La atmósfera era como un incienso maligno flotando en el aire. Los cuatro integrantes, firmes en su lugar, demostraron por qué su black metal melódico y siniestro está en un punto tan sólido de su carrera.

Uada: apertura sombría con black metal melódico

El setlist recorrió sus cuatro álbumes, y para ser una banda relativamente joven sonaron compactos, intensos y muy bien cohesionados. Por momentos, la crudeza dominaba; en otros, la melodía y el aire etéreo nos aterrizaban para perdernos de nuevo en su mundo. El público, que ya llenaba un 80% del local, quedó cautivado. La actuación en penumbras nos obligaba a guiarnos solo por el sonido, dejándonos seducir por cada nota.

Sin duda, Uada lleva sus presentaciones a un nivel particular. No se trata solo de su vestimenta enigmática, sino de la forma en que conectan con sus seguidores: sin gestos, sin interacción, solo música y presencia. Plantados exactamente una hora, cerraron con el tema de su primer álbum, Black Autumn, White Spring.

El público respondió con aplausos ensordecedores, gritos y comentarios que coincidían en lo mismo: Uada sonó bestial. Y debo decir que tienen toda la razón.

La gran noche de Cradle Of Filth

Luego de una ráfaga de anuncios sobre los próximos eventos de los organizadores, la pantalla gigante se oscureció para dar paso al imponente logo de Cradle of Filth, que arrancó la ovación del público.

El estruendoso y misterioso intro llenó la sala mientras la algarabía de los presentes crecía con cada segundo. Uno a uno, los músicos fueron tomando sus puestos en el escenario, y entonces apareció Dani Filth, encapuchado, aguardando el unísono de sus seguidores. El ritual explotó con “To Love, To Deceive”, de su nuevo álbum, y quedó claro que aquello era Cradle of Filth en todo su esplendor.

Aunque la banda en conjunto sonó sólida, se notó que la carga de las guitarras recayó casi por completo en Donny Burbage, quien supo sacar maravillas de su instrumento para sostener la esencia de Cradle. Dani, por su parte, se mostró atento a la nueva tecladista, dándole indicaciones en algunos pasajes, mientras que el sonidista —pieza clave— no dejó de vigilar cada detalle del setlist para que todo sonara con precisión milimétrica.

Cradle of Filth: teatralidad siniestra y clásicos del metal

Clásicos como “The Principle of Evil Made Flesh” o “Funeral in Carpathian” sonaron fenomenales, actualizados con un toque moderno que demuestra la evolución de la banda sin perder la esencia. Fue imposible no recordar aquellos días en que descubrí a Cradle of Filth en un cassette del primer álbum: no me convertí en fanático absoluto, pero sí marcó un momento que regresó intacto al escucharlos en vivo anoche.

El público empezó frío, y quizá la chela pequeña a quince soles no ayudaba mucho, pero a medida que avanzaba el concierto la energía fue subiendo. A mitad del setlist ya se armaban pequeños círculos de pogo, al punto de que incluso los del sector VIP bajaban para no perderse esa descarga de adrenalina que solo se vive en un concierto así.

La voz de Dani Filth es un espectáculo en sí misma: aguda, desgarrada, chillona, como un volcán en erupción. Su presencia en escena, con ese traje cargado de maldad, le bastó para ganarse al público. Hubo interacción, hubo agradecimientos, e incluso mencionó su gusto por Machu Picchu, lugar que confesó le encantaría visitar.

Algo que llamó la atención fue la predominancia de un público joven, no de la vieja guardia, sino una nueva generación que refresca el metal en Perú, y que llegó no solo desde Lima, sino también de Cusco, Huancayo y otras ciudades. Muchos esperaban con ansias las canciones más populares, y la euforia explotó con “Nymphetamine”, ese tema gótico que en los 2000 se escuchaba hasta en las rockolas, y que hoy, en la actualidad, se ha convertido en imprescindible del setlist. El público la coreó con furia y devoción.

Hubo un detalle agridulce: los efectos de fuego en algunos pasajes resultaron un tanto incómodos, e incluso llegaron a interrumpir parte del sonido. Sin embargo, el nivel profesional de la banda se mantuvo intacto, pese a las bajas de último minuto. Personalmente pensé que en Lima sumarían un guitarrista de reemplazo, pero no fue así; en otros países de la gira, como Costa Rica, sí han anunciado un refuerzo —posiblemente de la banda Root— para completar el tour.

En conclusión, aunque Cradle of Filth fue la banda estelar y Dani supo demostrar su vigencia con un show contundente, debo confesar que quien realmente me motivó a asistir fueron los norteamericanos Uada. Y no decepcionaron: su presentación fue feroz, limpia y contundente, llevándonos a los parajes más oscuros del black metal moderno. Además, se agradece que las bandas hayan traído merch oficial y discos, algunos de los cuales completaron mi colección personal.

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Edikson Segovia

Metal Eat!

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